Carácter literario

Carácter literario

Publicado en Diario de trabajo Jacobo Peña

En entradas anteriores de este blog hemos hablado del diseño de maqueta digital, de las ilustraciones y hasta de mapas; nos faltaba hablar de la parte literaria de nuestros libros, que en esta nueva etapa vamos a cuidar más que antes.

Desde que escribo materiales para juegos de rol, nunca me he planteado tratarlos como una novela. Digamos que si en un momento dado un párrafo pudiese escribirse de tal forma que fuese más didáctico o más narrativo, pero no las dos cosas, elegía lo primero. No siempre es posible tener “lo mejor de ambos mundos”.

Sin embargo, a lo largo de un libro de rol hay muchas oportunidades para que, más allá de intentar que esté bien escrito y organizado, tenga un carácter literario. Como responsable de coordinar y elaborar textos para Proyecto Arcadia, voy a procurar que ciertas cuestiones de estilo aparezca en nuestros materiales.  Aquí van algunos ejemplos:

“¿Qué, en el nombre de mi preocupada abuela, es un juego de rol en mesa?” “La forma de las cosas cubiertas por la sombra” “El tiempo no lo cura todo” “Dobro Pozhalovat!” “El típico texto inicial que sí es de lectura obligatoria”.

Todos estos son títulos de capítulo o sección sacados de nuestros libros. Como veis, nos gusta titular de tal manera que apetezca leer lo que viene a continuación, que genere intriga y a veces dirigiendo un mensaje personal, un guiño, a los lectores, usando referentes culturales compartidos de los juegos de rol.

 

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Otras veces nos gusta hacer algo que juegos de rol como Paranoia o Castillo de Falkenstein hicieron tan bien, similar a lo que en lenguaje televisivo se llama “romper la cuarta pared”:

Listo. Acabas de terminar el personaje. ¿Aún sigues ahí? ¿Por qué no estás jugando?

Es frecuente que los libros de rol contengan pasajes narrativos que sirven de decoración, estímulo imaginativo, generador de ideas o simple entretenimiento a la lectura. Los nuestros abundan en esos ejemplos.

Y eso hacéis. Preparáis vuestras cosas y os volvéis a encontrar en el parking. El viaje no es muy largo. Un termo lleno de café caliente y algunos donuts no demasiado recientes os sirven de desayuno. La niebla y la oscuridad lo cubren todo. Se diría que no hay estrellas.A veces la escasa luz os permite ver el bosque gigantesco cercando vuestra ruta, milesde hectáreas de fronda gigante, casi prehistórica.

Vamos, vamos, Sir Kay. Todos sabemos que estás en la Mesa Redonda por tu relación con Arturo, porque él fue tu escudero antes de que sacase la maldita espada de la piedra. Ahora le hace gracia tenerte cerca y a su servicio para ser él quien te devuelva todas las bromas crueles que le gastaste cuando erais unos niños. Por lo menos, él tolera que gastes energías adiestrando y vejando a los aspirantes a escudero, que te han puesto todo tipo de motes,  incluyendo “mulo maloliente” y “abrazacabras”. Por supuesto que planeas traicionar miserablemente a Arturo, ¿y quién no en tu situación?

Por supuesto, cada autor va a tener su propio estilo y vamos a ocuparnos de que se mantenga y muestre con claridad, desde mi propia vena humorística en Haunted House y en …y sus humildes seguidores,

Hemos sustituido los puntos de shock por otros llamados de “maldad”. Es una simple cuestión léxica, pero de esa manera recalcamos que los enemigos no sufren pérdidas de puntos de shock por miedo. Son el mal encarnado, de manera que no tienen puntos de shock que perder porque los personajes entren en su casa gritando “¡Buuu!”.

Este sucio trabajo será el de los personajes jugadores: interpretar a todo el apoyo logístico de un caballero andante, que consiga convertir a un ególatra violento y zelote en una leyenda artúrica que sus descendientes tendrán que estudiar en clase de filología inglesa hasta desear escupir sobre el nombre de Thomas Malory.

pasando por la crudeza de Josué Insua en Zapatos del muerto,

Expulsa el humo de su última calada mientras se sienta enfrente y abre la carpeta que tiene delante. Saca algunos papeles. —Un niño muerto —dice. No hay saludos. Tiene su mente en otra cosa: un niño muerto esalgo serio sólo para alguien que no trata con casos similares a menudo. Luego tose un momento y se concentra en lo que está haciendo.—Un niño muerto —repite—

y hasta el costumbrismo noir de Javier Fernández en Ciudad Cero, el autojugable retrofuturista de próxima aparición:

El ambiente es casi monacal, los empleados son invisibles a menos que se les requiera, y cuando aparecen hablan en un hilo de voz. Cuando los personajes van de camino a la habitación 116, alguna puerta se abre lentamente, dejando ver una rendija diminuta por la que quizá asome un ojo curioso, para a continuación cerrarse nuevamente.

Cuando la manecilla grande está aquí –dije, señalando el reloj- y la manecilla pequeña no se puede ni distinguir porque ya no hay luz, eso significa que los topos tienen que estar en Ciudad menos siete. Durmiendo, con los otros subpros.

Buscamos y buscaremos, en resumen, textos con carácter personal.

Con esta serie de entradas sobre nuestro enfoque de producción hemos dado un repaso general a casi todos los aspectos del mismo. A partir de ahora procuraremos centrarnos en dar información más concreta sobre lo que estemos trabajando, así como opinión y materiales adicionales. Recordad que para comunicaros con nosotros, aparte del correo info@proyectoarcadia.com tenéis nuestros twitter, facebook, pinterest y google+.